Flores que no se marchitan
Fanales de vidrio hechos a mano. Una figura, un jardín preservado y el tiempo detenido adentro.

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Eso le da a estos fanales un propósito que va más allá de la decoración: se convierten en protectores del hogar.
Se regalan en bautizos, primeras comuniones y matrimonios. Y también para acompañar a alguien que lo está pasando difícil, cuando las palabras no alcanzan.
Hecho
a mano
Piezas
únicas
Flores
que duran
El relicario
Cada fanal se arma a mano. Desliza →








El proceso
Una virgen, un ángel, la advocación que signifique algo para esa persona. Acá empieza todo.
Flores preservadas elegidas una por una. No se marchitan: duran años exactamente igual.
La cúpula baja y el momento queda adentro. Intacto, sin polvo, sin fecha de vencimiento.